Cliffs of Moher

Nos habían recomendado visitar los acantilados de Moher que se encuentran en la costa atlántica de Irlanda. Está un poco lejos de Dublin, hay que cruzar la isla entera de oeste a este, unos 282 km de ida y otros tanto de regreso.

Lo pensamos bien y nos decidimos a tomar la excursion que sale  € 45. La hicimos con Wild Rover Tours que es una empresa con buenas referencias. https://wildrovertours.com/day-tours/cliffs-of-moher-atlantic-edge-ocean-walk-galway-city/. No conseguimos un tour en español (No salen todos los dias de la semana) asi que lo hicimos con un guia en inglés.

Salimos a las 7 am y volvimos pasadas las 9pm. La realidad es que es un viaje largo y cansador para hacer en un día, pero puedo asegurar que el lugar que descubrimos vale la pena el esfuerzo.

Son unos acantilados que llegan a los 214 metros de altura. Despues de subir por los senderos se puede apreciar una vista que es realmente majestuosa.

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Paseando por Dublin

Partimos temprano desde Munich hacia Dublin en un vuelo de Lufhtansa.

En migraciones nos tocó una agente poco simpática con la que tuvimos que lidiar para entrar a Irlanda. ¿Cuantos días se van a quedar? ¿Mostrame el pasaje de regreso? etc.  No tenemos problema en mostrar los papeles, pero fue el único control donde nos trataron con tanta mala onda. Finalmente después de unos cuantos minutos de maltrato autoritario, nos puso el sello: Permission to stay in Ireland until 02/04/2016

Tomamos un taxi desde el aeropuerto hasta el hotel, ya las distancias en Dublin no son tan grandes y estábamos con bolsos grandes (€24).  Nos alojamos en el Harrington Hall que en Booking tiene una puntuación “Fabuloso” 8,6. Sinceramente nuestra experiencia no fue buena y no lo recomendaría. Fue el único hotel que no nos gustó. Aunque tiene 4 estrellas y una buena reputación, es más bien una guest house. Seguramente a otros huéspedes les pareció bueno pero la combinación entre el frío que hacia en el baño, y en la habitación, el terrible olor a ajo del recepcionista, los pobres 2 canales de la TV y la decepción por lo que esperábamos versus lo que encontramos, nos frustró.

Más allá de eso, Dublín es una ciudad muy linda y encantadora. Mucho más pequeña si se la compara con otras capitales. No vimos grandes edificios. Su encanto está en las construcciones bajas y coloridas, sus pintorescas calles y la onda incomparable de los colorados irlandeses que parecen estar siempre felices.

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